viernes, 5 de agosto de 2016

Actividad #2 Julio 25 del 2016

Se hizo una linea de tiempo con algunos hechos dela historia:
1 Prehistoria
2 Esclavismo
3 Aparición de la escritura
4 Historia
5 Surgimiento Civilizaciones
6 Feudalismo
7 Monarquía
8 Burguesía
9 Mercantilismo-Proteccionismo
10 Revolución Francesa
11 Derechos Humanos
12 Estados Nación
13 Socialismo
14 Capitalismo
15 Revolución Industrial
16 Independencia de Colombia
17 Revolución Bolchevique
18 I Guerra Mundial
19 II Guerra Mundial
20 Guerra Fría
21 Revolución Cubana
22 Lucha Guerrillera en América Latina
23 Bipartidismo en Colombia
24 Constitución de 1991
25 Globalización

Luego se hizo la lectura de dos textos y se analizo cada una de ellos

"Ustedes Patéticos Zombies de Facekk"
-Efraim Medina Reyes

La estupidez reina, las mentes son cada vez más estrechas. El mundo está dominado por la funcionabilidad; todas ustedes marmotas tienen el cerebro lleno de mierda, sobre todo aquellos y aquellas que en su perfil del facecaca declaran con la más profunda cretinidad estar en relación con alguna pareja marmota. Malditas babosas, ¿cómo pueden arrastrarse de esa forma? La pareja es el fin de toda fantasía. 
Pero ciertas marmotas hembras necesitan escribir, en este inmenso basurero virtual, el nombre del macaco que las sacude sin pericia alguna y les llena la mente de falsas ilusiones y seguridades. Son como vacas que lucen risueñas la marca del amo (también algunas marmotas machos lo hacen, supongo que para lucir un trofeo o dárselas de monógamos).

Tengo más de mil contactos, la mayoría son física mierda estudiantil con poses altisonantes. Carne destinada a podrirse en el trayecto. Mujercitas de quinta con infulas y enanos saltarines. Estar allí con sus señas y sus fotografías colgadas en la letrina del facecaca es la única posibilidad que encuentran de creer que son algo o que sus anodinas vidas cuentan para alguien.

En sus cráneos vacíos la última neurona se apaga lentamente. Y entablan diálogos con los otros fantasmas y se dan cita para hacerse pajas simultáneas. Ellas y ellos. Las absolutas marmotas que nacieron muertas. Fantasmas inanes que sólo aspiran a terminar una escuálida carrera de médico, abogado o cualquier otra medianía. Patéticos zombies que trabajan, beben, fuman y van a la iglesia de vez en cuando.

Todos con su comida desabrida y su sexo trasnochado. Todos graduados y perfumados. Todos acumulando ira, intriga y desazón. Marmotas inferiores que se desgañitan celebrando algún mugroso triunfo deportivo o tarareando una blanda canción. Marmotas y zombies, no teman, soy sólo el creador de sus pesadillas, la voz de sus dolorosas verdades. Soy el dios que falló.


Elegía a “Desquite”


Sí, nada más que una rosa, pero de sangre. Y bien roja como a él le gustaba: roja, liberal y asesina. Porque él era un malhechor, un poeta de la muerte. Hacía del crimen una de las más bellas artes. Mataba, se desquitaba, lo mataron. Se llamaba “Desquite”. De tanto huir había olvidado su verdadero nombre. O de tanto matar había terminado por odiarlo.
Lo mataron porque era un bandido y tenía que morir. Merecía morir sin duda, pero no más que los bandidos del poder.
Al ver en los diarios su cadáver acribillado, uno descubría en su rostro cierta decencia, una autenticidad, la del perfecto bandido: flaco, nervioso, alucinado, un místico del terror. O sea, la dignidad de un bandolero que no quería ser sino eso: bandolero. Pero lo era con toda el alma, con toda la ferocidad de su alma enigmática, de su satanismo devastador.
Con un ideal, esa fuerza tenebrosa invertida en el crimen, se habría podido encarnar en un líder al estilo Bolívar, Zapata, o Fidel Castro.
Sin ningún ideal, no pudo ser sino un asesino que mataba por matar. Pero este bandido tenía cara de no serlo. Quiero decir, había un hálito de pulcritud en su cadáver, de limpieza. No dudo que tal vez bajo otro cielo que no fuera el siniestro cielo de su patria, este bandolero habría podido ser un misionero, o un auténtico revolucionario.
Siempre me pareció trágico el destino de ciertos hombres que equivocaron su camino, que perdieron la posibilidad de dirigir la Historia, o su propio Destino.
“Desquite” era uno de esos: era uno de los colombianos que más valía: 160 mil pesos. Otros no se venden tan caro, se entregan por un voto. “Desquite” no se vendió. Lo que valía lo pagaron después de muerto, al delator. Esa fiera no cabía en ninguna jaula. Su odio era irracional, ateo, fiero, y como una fiera tenía que morir: acorralado.
Aún después de muerto, los soldados temieron acercársele por miedo a su fantasma. Su leyenda roja lo había hecho temible, invencible.
No me interesa la versión que de este hombre dieron los comandos militares. Lo que me interesa de él es la imagen que hay detrás del espejo, la que yacía oculta en el fondo oscuro y enigmático de su biología.
¿Quién era en verdad?
Su filosofía, por llamarla así, eran la violencia y la muerte. Me habría gustado preguntarle en qué escuela se la enseñaron. El habría dicho: Yo no tuve escuela, la aprendí en la violencia, a los 17 años. Allá hice mis primeras letras, mejor dicho, mis primeras armas.
Con razón... Se había hecho guerrillero siendo casi un niño. No para matar sino para que no lo mataran, para defender su derecho a vivir, que, en su tiempo, era la única causa que quedaba por defender en Colombia: la vida.
En adelante, este hombre, o mejor, este niño, no tendrá más ley que el asesinato. Su patria, su gobierno, lo despojan, lo vuelven asesino, le dan una sicología de asesino. Seguirá matando hasta el fin porque es lo único que sabe: matar para vivir (no vivir para matar). Sólo le enseñaron esta lección amarga y mortal, y la hará una filosofía aplicable a todos los actos de su existencia. El terror ha devenido su naturaleza, y todos sabemos que no es fácil luchar contra el Destino. El crimen fue su conocimiento, en adelante sólo podrá pensar en términos de sangre.
Yo, un poeta, en las mismas circunstancias de opresión, miseria, miedo y persecución, también habría sido bandolero. Creo que hoy me llamaría “General Exterminio”.
Por eso le hago esta elegía a “Desquite”, porque con las mismas posibilidades que yo tuve, él se habría podido llamar Gonzalo Arango, y ser un poeta con la dignidad que confiere Rimbaud a la poesía: la mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado. Pero la vida es a veces asesina.
¿Estoy contento de que lo hayan matado?
Sí.
Y también estoy muy triste.
Porque vivió la vida que no merecía, porque vivió muriendo, errante y aterrado, despreciándolo todo y despreciándose a sí mismo, pues no hay crimen más grande que el desprecio a uno mismo.
Dentro de su extraña y delictiva filosofía, este hombre no reconocía más culpa, ni más remordimiento que el de dejarse matar por su enemigo: toda la sociedad.
¿Tendrá alguna relación con él aquello de que la libertad es el terror?
Un poco sí. Pero, ¿era culpable realmente? Sí, porque era libre de elegir el asesinato y lo eligió. Pero también era inocente en la medida en que el asesinato lo eligió a él.
Por eso, en uno de los ocho agujeros que abalearon el cuerpo del bandido, deposito mi rosa de sangre. Uno de esos disparos mató a un inocente que no tuvo la posibilidad de serlo. Los otros siete mataron al asesino que fue.
¿Qué le dirá a Dios este bandido?
Nada que Dios no sepa: que los hombres no matan porque nacieron asesinos, sino que son asesinos porque la sociedad en que nacieron les negó el derecho a ser hombres.
Menos mal que Desquite no irá al Infierno, pues él ya pagó sus culpas en el infierno sin esperanzas de su patria.
Pero tampoco irá al Cielo porque su ideal de salvación fue inhumano, y descargó sus odios eligiendo las víctimas entre inocentes.
Entonces, ¿adónde irá Desquite?
Pues a la tierra que manchó con su sangre y la de sus víctimas. La tierra, que no es vengativa, lo cubrirá de cieno, silencio y olvido.
Los campesinos y los pájaros podrán ahora dormir sin zozobra. El hombre que erraba por las montañas como un condenado, ya no existe.
Los soldados que lo mataron en cumplimiento del deber le capturaron su arma en cuya culata se leía una inscripción grabada con filo de puñal. Sólo decía: “Esta es mi vida”.
Nunca la vida fue tan mortal para un hombre.
Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿no habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?
Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas.

Emisora - Julio 12 de 2016

Fecha y tema del programa.
Resumen.
Palabras o términos desconocidos.
Pregunta que le genero el programa.
¿Qué aprendí?
Relación del programa con los temas del periodo.
Martes 12 de Julio de 2016.
El odio.
El odio ha sido participe de muchas cosas y las guerras son una de ellas, y ha vuelto a surgir ya que se ha estado enseñando en las escuelas.
Endógenas
Fenotipos
Acerbamente
¿Por qué aún existe el racismo en pleno siglo XXI?
El odio trae consigo muchas consecuencias, solo en la convivencia con conocidos sino además en el mundo
La sociedad
Las guerras