Para los países subdesarrollados la sustentabilidad es un reto para el cual no poseen condiciones objetivas de lograrlo. A fines de la década del '60, el enfoque del crecimiento económico fue revisado a la luz de las críticas que argumentaban que aún cuando muchos países alcanzaron un crecimiento económico substancial, este no frenó la pobreza de Tercer Mundo, ni revirtió los procesos de degradación natural y contaminación ambiental del Primer Mundo.
A partir de la década de 1970, los científicos empezaron a darse cuenta de que muchas de sus acciones producían un mínimo impacto sobre la naturaleza, por lo que algunos especialistas señalaron la evidente pérdida de la biodiversidad y elaboraron teorías para explicar la vulnerabilidad de los sistemas naturales
El crecimiento económico y de la productividad se ha basado en
actividades que agotan los recursos del planeta y contaminan enormemente,
creyendo que se dispone de un acceso ilimitado a la naturaleza y sus recursos.
Además, está provocando el aumento continuo de la pobreza y la desigualdad
económica y social en provecho de élites cada vez más privilegiadas e
indolentes.
Como se puede apreciar, a pesar de su interesante elaboración teórica, ésta es una propuesta para naciones con un alto nivel de desarrollo económico, pues los países subdesarrollados no pueden detener la explotación de los recursos que poseen, aún cuando deterioren en mayor o menor grado el medio ambiente.

